El Chemex, un método de preparación de café excelente y elegante

El Chemex es un método para preparar café elegante, bien diseñado y produce tazas cristalinas, limpias, con poco cuerpo pero con aromas y sabores incomparables.

Desde que vi por primera vez un Chemex quedé enamorado de sus formas, sus curvas y el sabio diseño en vidrio, madera y cuero.

Como se puede uno imaginar al verlo, es uno de esos métodos que surgieron de inventores provenientes de la industria química.

Su inventor, el alemán Peter Schlumbohm lo patentó en 1939 luego de crearlo basado en un embudo de laboratorio y un matriz de Erlenmeyer. Luego de unir en unos esos dos elementos, lo pulió, creando una hendidura para que el café “respirara” mientras se filtra y agregando el asa de madera dividida en dos elementos amarrados con una tira de cuero, para evitar que el usuario se queme con la bebida caliente.

La belleza de las líneas tuvieron una fuerte influencia de la escuela alemana de diseño Bauhaus, que por aquellos años adquiría una gran influencia en el diseño mundial.

Con el resultado final no es de extrañar que piezas de Chemex se expongan en museos de la importancia del Museo de Arte Moderno de Nueva York y el Museo Smithsoniano como muestra de arte en el diseño.

Para la preparación se utiliza un filtro peculiar, el 101, pieza mediana de papel que se dobla dos veces hasta obtener un cuadrado de cuatro hojas, mismas que se separa en dos lados, uno de tres hojas y otro de una.

La parte que tiene tres hojas se deberá poner encina de la hendidura que tiene la boca del Chemex. Como siempre que se usa filtro de papel se recomienda enjuagarlo con agua caliente, acción que precalienta también el vaso donde se recibirá la bebida. Esa agua se desecha.

Enseguida se pone el café molido medio. Puedes empezar con una cantidad equivalente a una relación de 1:10, es decir por cada gramo de café diez mililitros de agua.

Puedes empezar usando agua a una temperatura de entre 85 y 95 grados centígrados.

Primero se vierte un poco de agua sobre el café para hacer una preinfusión y enseguida se pone el resto del agua en un lapso de entre tres y cinco minutos.

Como en otros métodos mi sugerencia es que partas de esta recomendación pero que experimentes con diferentes variables de grosor del grano, la temperatura del agua y el tiempo de su vertido en el filtro.

Si aún no lo has probado, te recomiendo que vayas a una buena barra de café de especialidad y pidas que te preparen uno para que pruebes las virtudes del café que de él se extrae.

Si te gusta lo ideal es que como buen aficionado tengas el tuyo para disfrutarlo solo o en compañía.

Sin duda uno de los grandes métodos que, por fortuna, cada vez se conoce más en el mundo.

Pues por hoy aquí le dejo, espero que te haya sido útil e interesante este contenido.

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El Aeropress, el método para preparar un buen café, rápido y sencillo

Entre los métodos más nuevos que existen para preparar o extraer café el Aeropress es uno de los más nuevos y su historia es realmente sorprendente, sobre todo si consideramos lo que se ha popularizado en el mundo y que es el único que cuenta con su campeonato mundial propio.

Fue creado por Alan Adler en el 2015, un peculiar inventor norteamericano quien se sentía limitado con su maquina casera de espresso, pues ésta no le permitía manipular la temperatura del agua, para experimentar a la hora de preparar sus cafés.

Adler ya había inventado un diluyente de pinturas y había hecho una fortuna con un disco volador de juguete (frisbee), pero ahora estaba empeñado en lograr un aparato que permitiera experimentar con diferentes temperaturas de agua, presión y tiempo de la extracción para hacer buen café. Y lo logró.

Lanzado en 2005 el Aeropress tuvo mala acogida al inicio en el mundo del café, sobre todo en el difícil ambiente de los cafés de especialidad. Sin embargo los amantes del café poco a poco se fueron dando cuenta de las grandes bondades de tan sencillo método.

El Aeropress podría resumirse como una jeringa enorme en cuya punta hay un filtro removible para filtrar o extraer el café. A pesar de su sencillez produce cafés de muy buena calidad, por eso cada año más de tres mil  baristas de todo el mundo miden sus habilidades con este método para hacerse merecedores de participar en el Campeonato Mundial de Aeropress.

Además de la sencillez de su manejo ya señalada arriba, debemos mencionar que entre las cualidades del Aeropress también se cuentan su versatilidad para preparar cafés con diferentes cuerpos e intensidades, su seguro manejo (es totalmente de plástico), su facilidad de trasporte (es un compañero ideal para viajes), la posibilidades de manejarlo en dos formatos (normal e invertido) y lo fácil y rápido que resulta limpiarlo.

Agregaría además que es un método accesible: su precio ronda entre los 30 y los 35 dólares americanos.

Para preparar un buen café en Aeropress hay que colocar un filtro de papel en el portafiltro perforado que se fija con un simple giro en la base (una vez puesto los expertos recomiendan enjuagar el filtro con un poco de agua caliente para eliminar cualquier residuo de sabor a papel); enseguida la base se coloca encima de una taza o recipiente resistente a la presión y se coloca en su interior el café molido; se agrega el agua caliente poco a poco, si se desea hacer una preinfusión, y una vez que está la totalidad se remueve para que el agua y el café entren en contacto de manera uniforme; finalmente se coloca el émbolo dentro de la base y se baja poco a poco ejerciendo presión en el agua y el café para que en la base se vaya filtrando finalmente nuestra bebida.

Sí, es uno de los métodos más sencillos y rápidos para hacer un buen café.

Entre los expertos se recomienda usar agua que esté entre los 75 y 85 grados centígrados.

Respecto a las cantidades a utilizar entre agua y café para lograr la taza de tu preferencia, mi recomendación es que experimentes constantemente con el Aeropress pues su versatilidad te permite hacer diversos perfiles de tazas de cafés si juegas con diferentes grados de molienda, con más agua o menos y con el tiempo de extracción. Puedes iniciar usando la medida que viene incluida en el equipo original y llenando de agua en sus cuatro niveles y hacer tus propias variaciones hasta que encuentres tus propias recetas. Es sencillo y vale la pena.

Claro que en éste como en todos los métodos también recomiendo usar cafés de especialidad para obtener la mejor experiencia taza por taza.

Por todo lo anterior, sin duda el Aeropress es un método que todo amante del buen café debe tener.

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Prensa francesa, la historia de esta gran cafetera

La prensa francesa, también conocida como cafetera de émbolo, pote de émbolo o simplemente cafetière, es un gran método de preparación de café.

Por las mañanas crea una atmósfera propicia para iniciar con el pie derecho una jornada. Y durante todo el día nos permite tener momentos íntimos extraordinarios para leer, charlar y para compartir.

La prensa francesa pertenece a los métodos de extracción conocidos como de inmersión, porque el café está en contacto con el agua antes de ser filtrado, y genera cafés con buen cuerpo, aromas claros y sabor intenso.

Como todos los buenos inventos del mundo, está marcada por cierta controversia: franceses e italianos se disputan el derecho de llamarse sus inventores, pero tanto por el nombre como por las fechas de las patentes todo se inclina a aceptar que es una aportación francesa, aunque en su perfeccionamiento muchos países han contribuido y siguen contribuyendo.

Entre las historias que se cuentan sobre la prensa francesa la idea original se le adjudica a un hombre que para no soportar a su difícil esposa acostumbraba pasar en el campo la mayor parte de su día. Por supuesto cargaba con grano molido, olla y taza para beber su merecido café.

En 1850 ese francés usó una malla de alambre que compró a un comerciante ambulante, misma que puso encima de su olla de café y la presionó hacia abajo para filtrar el grano molido que flotaba sobre el agua. Ahí nació la idea, pero faltarían otros dos franceses que le dieran mejor forma.

Se atribuye a los franceses Mayer y Delforge el primer diseño avanzado de este tipo de cafeteras, de acuerdo a su patente registrada en 1852.

En Italia aparecen el primer registro de patente de prensa francesa hasta 1928, la de Attilio Calimani y Giulio Moneta.

Sería otro italiano, Faliero Bondanini, el que daría el siguiente gran avance en el diseño de este método de extracción del café con su diseño patentado en 1958. Su prensa sin embargo fue producida y comercializada por la empresa francesa Martin SA bajo el nombre de Chambord, marca que hoy pertenece a la danesa Bodum, la que popularizó la prensa francesa en el mundo.

Lo mismo sucedería con la marca y patente de otro popular modelo desde la década de 1960, La Cafetière, que también fue adquirida por Budum en 1991.

Actualmente existen prensas francesas de diversas marcas y de diferentes materiales: de vidrio, plástico, acero inoxidable y cerámica y la investigación para mejorar su diseño no se ha detenido.

Para la preparación de un buen café en una prensa francesa se recomienda usar un molido más grueso que el usado para las cafeteras de filtro de papel o malla en las que se hace el cotidiano café americano, encontrar el balance adecuado entre cantidades de café y agua (se recomienda iniciar con 15 gr por cada 250 ml de agua) y el tiempo de contacto del café en el agua antes de filtrarlo (de 2 a 5 minutos dependiendo del grosor de la molienda), hasta encontrar el que agrade al gusto personal.

Por supuesto se recomienda elegir buenos cafés de especialidad para obtener una bebida de calidad.

¡Sin duda un método que no puede faltar en el patrimonio de un buen aficionado al  buen café!

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Nos leemos pronto.

Cápsulas de café: comodidad contra calidad

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Las cápsulas de café se han convertido en un producto omnipresente pero, como muchos de los productos que se vuelven populares, no necesariamente son una opción de calidad a la hora de prepararnos una buena bebida.

El café preparado con cápsulas nos genera tazas rápidas y de fácil elaboración, hasta ahí. Veamos algunos inconvenientes que podemos encontrar en este sistema de preparación de café:

1. La calidad del grano. Los productores de cápsulas de café son los principales compradores de cafés de la especie robusta, la de menos calidad en el mercado, y por supuesto los utilizan en la elaboración de las mismas.

Un indicio importante de lo anterior es la cantidad de espuma o crema que se obtienen en los cafés de cápsula: como se sabe los cafés de la especie robusta generan más espuma, engañando a quienes creen que eso es sinónimo de calidad.

Tal vez esa sea una de las razones por las que muchos de los cafés de cápsula vienen saborizados, porque es una manera de disfrazar el mal sabor de los robustas.

2. Frescura. Como lo hemos comentado ya en este blog, el tiempo que pasa entre el momento en el que el café es tostado y se consume juega en contra de la calidad del mismo. A más tiempo menos aroma y menos sabor.

A pesar de que los cafés molidos que vienen dentro de las cápsulas se encuentran en ambiente cerrado, el tiempo no se detiene, por lo que difícilmente encontraremos cafés encapsulados que se encuentren en un periodo aceptable para garantizar sus mejores propiedades.

3. Aroma y sabor. Basta con hacer esta comparación para darnos cuenta clara de lo que compramos cuando adquirimos cafés encapsulados: abrir un cápsula sin usar y oler su contenido con atención y comparar su olor con el de un café tostado y molido recientemente. ¡La diferencia es enorme!

Hacer la misma comparación con un café ya preparado con cápsula y con café recién tostado y molido. ¡De nueva cuenta la diferencia es abismal!

4. Precio. Si consideramos que los cafés que se usan para la elaboración de las cápsulas son de los más baratos, por su baja calidad, resulta que cada taza de café sale cara en su relación calidad-precio.

Sumado al precio de la cafetera y que no se pueden usar cápsulas de otra marca, nos podemos dar clara cuenta de que la comodidad nos sale cara.

5. Social. Los productores de cafés en cápsula frecuentemente aparecen en las noticias por todo el mundo acusados de explotar a los productores de café, pagándoles muy bajos precios por sus granos y obligándolos a cambiar sus cultivos de cafés de calidad por cafés menores.

6. Medio ambiente. Mientras el mundo se encamina a buscar nuevos sistemas de consumo que reduzcan los desechos, y sobre todo los difíciles de reciclar o de asimilar por la propia naturaleza, el consumo de café en cápsulas va en sentido contrario.

Aquí me despido por esta vez. Espero que esta información te sea de interés y utilidad.

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Cuál es la temperatura adecuada para preparar un buen café

Hay una idea popular que señala que el café entre más caliente es mejor. Frases como la que dice que debe ser “negro como la noche, caliente como el infierno y fuerte como el amor” difunden una y otra vez esta idea.

Conocer los efectos que el agua tiene sobre el café molido nos ayuda a entender el equilibrio que debemos cuidar entre temperatura y tiempo de contacto de ambos elementos.

Debemos considerar en primer lugar que el grano tostado es poroso y que el agua va infiltrando esos granos molidos y va disolviendo y extrayendo los elementos que guarda el café después del tueste.

Cuando el agua entra en contacto con los granos molidos extrae los diferentes componentes del café en diferentes momentos: primero empezará extrayendo la cafeína, luego los aceites que le dan esas notas cítricas y frutales, enseguida el dulzor y finalmente los elementos amargos.

Otro punto a considerar es el nivel de molido de los granos: a más fino menos tiempo deberán estar en contacto café y agua, a mayor grosor más tiempo de exposición. Por eso el café espresso, que se prepara con granos molidos finamente sólo dura unos segundos en la extracción, mientras métodos, como la prensa francesa, que utiliza un molido más grueso, requieren más tiempo de contacto.

De la misma manera, entre más caliente esté el agua menos tiempo debe estar en contacto con el café. Recordemos que el agua caliente tiene una capacidad de disolver sustancias más pronto que el agua fría. Por lo contrario, la preparación de café en frío o Cold brew, que se hace con agua bien fría y un molido más grueso, requiere de muchas horas para su extracción.

Con todo lo anterior queda claro que una buena taza de café, dependiendo del método que se use, requiere de un adecuado equilibrio de diferentes elementos: cantidad de café, nivel de molido del mismo, cantidad de agua, su temperatura y el tiempo de extracción.

Teniendo estos elementos en cuenta, tanto el barista profesional como el aficionado al buen café pueden buscar el mejor equilibrio para cada uno de los granos. Por supuesto la recomendación es comprar buenos cafés de especialidad para obtener las mejores tazas.

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Cold brew, el café para los días calurosos

Beber café en frío es una tendencia que está tomando fuerza en el mundo y el Cold brew es el método de extracción en frío que lo está impulsando.

No se trata de un viejo conocido que poco a poco va en desuso: hacer café caliente en cualquier método tradicional y luego agregarle hielo o meterlo al refrigerador, sino de un método donde el café se extrae en agua fría. Nunca entra en contacto con agua caliente.

Preparar Cold brew implica dejar el café molido grueso en agua fría durante entre 12 y 20 horas y luego filtrarlo.

La cantidad de agua y café molido y las horas en las que estos estarán en contacto dependerá del tipo de café que se utilice y del nivel de molido. Se recomienda que el café sea de especialidad por supuesto y que el molido sea más grueso que el utilizado para la Prensa francesa.

Hay diferentes métodos para preparar Cold brew en el mercado, pero prácticamente cualquiera de nosotros podemos prepararlo con los utensilios que tenemos en nuestra cocina.

La cantidad sugerida, aunque cada quien debe buscar el propio equilibrio dependiendo de cada café, es de una parte de café por cuatro de agua. Por ejemplo, para hacer un litro de Cold brew deben utilizarse 250 gr de café molido.

Al extraerse en agua fría y por muchos tiempos, el café que se obtiene por este método es menos acido y amargo que aquellos que se hacen con agua caliente, con más cafeína y con sabores más frescos y vivos.

Se recomienda tomarlo con hielo y agua mineral, agua quina, ginger ale o con leche.

También empieza a ser muy utilizado en el mundo de la mixología, generándose muy buenos cócteles con diferentes licores y cremas, como la ginebra, el whisky el mezcal.

Sin duda una gran opción para seguir disfrutando de nuestro café en las temporada de calor.

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El cappuccino, los orígenes de una gran bebida

Aunque el café cappuccino se popularizó y perfeccionó en Italia algunos historiadores fijan su origen en Viena y su nombre se liga con el color marrón de las túnicas y las capuchas de los monjes capuchinos. En italiano la palabra significa capucha.

Los vieneses ya le agregaban al café leche y azúcar y tenían algunas versiones a las que se adicionaban diferentes tipos de especias.

Si bien esa tradición de agregarle leche al café data del siglo 18, como un agregado de los europeos para suavizar y endulzar el fuerte sabor de la preparación del café árabe, el cappuccino tal como hoy lo conocemos se perfeccionó a principios del siglo 20 con la invención de la máquina de espresso y con ella la lanceta de vapor para espumar y texturizar la leche.

La leche le agrega al café proteínas, grasa y lactosa. Ésta última, con el calor y si no se calienta de más, incrementa su dulzor, dándole ese toque balanceado a la bebida final. Por eso un cappuccino bien preparado no necesita azúcar adicional.

Prácticamente todos los expertos y los mejores baristas coinciden en que, para llamarla cappuccino,  la bebida en taza debe tener un equilibrio de tercios en su composición: un tercio de espresso, un tercio de leche y un tercio de espuma.

Ya hablaremos en su momento del latte y del flatwhite, que si bien son bebidas de espresso con leche y espuma, sus proporciones cambian y con ello su sabor, intensidad y experiencia.

Sería hasta después de la segunda guerra mundial cuando la popularidad del cappuccino empezó a invadir el mundo. Primero en toda Europa y luego por América del Sur y Australia. En Estados Unidos tardó en llegar y sería hasta alrededor de 1980 cuando llegó para quedarse. En Asia está iniciando su despegue.

En sus orígenes se consumía fundamentalmente como una bebida para el desayuno, pero en los últimos años se ha posicionado como un café para todo el día.

Sin duda la profesionalización del oficio del barista y la llegada de la Tercera Ola del Café impulsaron su desarrollo y perfeccionamiento.

Somos afortunados, cada día se agregan más lugares en todo el mundo donde beber un cappuccino es una maravillosa experiencia.

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¡Nos leemos en la próxima!

Cómo conservar el café en grano o molido

Una de las preguntas más recurrentes entre los consumidores de café es la que se refiere a cómo conservarlo después de adquirirlo, ya sea en grano o molido.

Para poder responder ampliamente esta pregunta es fundamental saber quiénes son los enemigos del café ya tostado, para evitarlos: el calor, la luz y la humedad.

Por lo tanto la mejor forma de conservarlo es evitando exponerlo a estos tres elementos.

También resulta fundamental saber que una vez saliendo del tostador el tiempo corre en contra de la calidad de nuestro café, y que éste corre aún más rápido cuando el café ya está molido.

Por eso siempre debemos adquirir cafés recién tostados, si queremos obtener los mejores atributos del mismo. Por supuesto que deberíamos descartar o por lo menos dudar de aquellos cuya fecha de tueste no aparece en la etiqueta.

De ahí que lo primero que debemos considerar es que el café hay que consumirlo lo más pronto posible una vez que lo hemos adquirido, sobre todo si ya está molido. La recomendación es comprar en cantidades que se vayan a consumir en un máximo de un mes si es en grano o 15 días si es molido, y cuidar mucho su conservación.

Dado lo anterior podemos decir que la mejor manera de conservar nuestros cafés es en un recipiente que evite la entrada de aire, luz y humedad y que éste se guarde en un lugar fresco y seco, alejado de la luz.

Un recipiente de cerámica, vidrio opaco, aluminio o acero inoxidable con tapa hermética y conservado en una alacena a la que no entre la luz y sea fresca son ideales.

¿Y el refrigerador? ¿Y el congelador? Ambas preguntas se repiten con frecuencia y su respuesta es fácil: no.

No, porque tiene que ver con uno de los enemigos del café expuestos en el segundo párrafo: la humedad.

Tanto el refrigerador como el congelador son espacios que generan mucha humedad y por lo tanto pueden afectar la calidad de nuestros cafés, aunado a que son lugares donde conviven muchos olores de alimentos, muchos de ellos muy fuertes, que pueden ser absorbidos por el café y modificar sus aromas y sabores.

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El espresso, la pequeña gran bebida que mueve al mundo

El pequeño espresso es el gran protagonista de una barra de café de especialidad.

¿Por qué ese pequeño volumen es tan apreciado por los aficionados y fanáticos del café en todo el mundo?

Porque en ese poco líquido, cuando el espresso está bien hecho, uno encuentra concentrados los mejores aromas y sabores de un buen café, junto con una dosis perfecta de esa cafeína que alegra el alma (un buen espresso tiene menos cafeína de lo que muchos creen).

Pero, ¿cómo podemos distinguir un buen espresso de uno que no lo es?

De acuerdo a la Specialty Coffee Association of America (SCAA), luego de una amplia consulta con baristas profesionales reconocidos en todo el mundo, un café espresso puede definirse así:

«Es una bebida de 15 a 35 ml preparada a partir de 7 a 9 gramos de café, a través del cual se hace pasar agua limpia a entre 90.5 y 96.1 ºC por aplicación de una presión de 9 a 10 atmósferas, y donde la molienda del café es tal que el tiempo de preparación sea de 20 a 30 segundos. Durante la preparación, el flujo del expreso tendrá una apariencia viscosa similar a la de la miel caliente, y la bebida resultante presentará una crema espesa y de color dorado».

Luego de leer esto, parece que lograr un buen espresso es muy complicado y sí, lo es. Salirse de lo parámetros arriba reseñados puede producir espressos amargos, salados, con poco cuerpo, con crema efímera y con desagradable gusto residual en la boca. Por eso reconocemos y apreciamos a los buenos baristas que nos los sirven como debe ser.

Un buen espresso nos da felicidad a la vista, al olfato y al gusto, pero sobre todo al espíritu. Nos llena de alegría el momento y ésta se extiende por un muy buen rato más.

¡Eso es lo que hace grande a esta breve pero maravillosa bebida! Ya iremos hablando más de ella.

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Qué es un Café de Especialidad

Aunque la historia del café como bebida y alimento se pierde en las etapas mas antiguas de la humanidad, lo cierto es que su cuidado y apreciación para mejorar su calidad en taza es relativamente reciente.

Fue hasta el siglo 20 cuando se empezó a poner atención en el disfrute de la bebida, poniendo atención en el cultivo y selección de los granos, su transporte y tueste adecuados y la preparación cuidada de la bebida considerando la calidad del agua, la proporción grano-líquido y el tiempo de preparación.

Sería hasta 1974 cuando quedaría el primer testimonio de la clasificación de los Cafés de Especialidad, en una entrevista publicada en la revista Tea & Coffee Trade Journal a la noruega Erna Knutsen, una leyenda del mundo del café de la que hablaremos en otro texto, en la que dejó por primera vez sembrado el concepto.

Ahí se marcó con toda claridad las diferencias de calidad entre los cafés cultivados, procesados y tostados de manera industrial y sin control de calidad de aquellos que generan elevadas experiencias aromáticas y de sabor en la taza de los bebedores que quieren algo más.

Aunque en el mundo del café existe el debate sobre si el término debe dársele a los granos o a la bebida ya preparada, yo me inclino a que debe aplicarse a la bebida, porque es el resultado final de todo el proceso, y ya que de nada serviría un buen grano si se echa a perder en la preparación y porque buena parte del desarrollo del café como un producto de calidad lo juega la figura del barista, quien sabrá interpretar de manera adecuada las características de cada grano de especialidad para obtener sus mejores aromas y sabores.

El origen.

De acuerdo al concepto de Erna Knutsen el café de especialidad se refiere fundamentalmente a aquellos que obtienen las mejores características por los microclimas en los que son cultivados. Se trata de lotes pequeños, no de grandes producciones.

La trazabilidad se convirtió así en un asunto del mayor interés. Conocer el origen y el microclima donde se produce, a su productor, la forma del cultivo y de su beneficio se convirtieron así en uno de los elementos fundamentales de la biografía de un Cafe de Especialidad y éstos llegaron a las etiquetas de éstos.

Con ello llegó una de las grandes aportaciones sociales que trajo consigo el desarrollo de los Cafés de Especialidad: que los precios de estos granos fueran superiores, logrando mejores ingresos y otros beneficios para los productores.

El tueste.

El tueste fue otra etapa que ha sufrido grandes avances bajo el concepto de Café de Especialidad. Se abandonó el tueste oscuro, ya que los nuevos maestros tostadores encontraron que los mejores perfiles aromáticos y de sabor se obtienen con los tuestes medios y claros.

Se desarrolló así una nueva cultura del tueste que considera que cada uno de los granos debe ser interpretado adecuadamente por el tostador para resaltar sus características particulares.

El maestro tostador, que acabó distinguiéndose de los tostadores industriales, ganó así un lugar y su propio prestigio en la cadena del café. Y la aparición de los micro tostadores fueron el motor definitivo en este proceso.

Con el tiempo, desde aquel 1974, se fueron estableciendo parámetros más claros hasta fijar que un grano, para ser considerado de especialidad, debe obtener al menos 80 puntos de 100, calificado en pruebas realizadas por catadores certificados con el grado Q Grader.

Finalmente el barista, figura también desarrollada en esta etapa, será el último profesional que interpretará cada uno de estos granos especiales a la hora de preparar las bebidas, ya sea en una máquina de espresso o en algún otro método es extracción o preparación.

Así, el Café de Especialidad llegó para quedarse y para desarrollarse para bien de todos: de los productores, de los tostadores, de los baristas, y finalmente, para los aficionados al buen café.

¿Dónde comprar Cafés de Especialidad? Aquí: tallerdeespresso.com

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