El cappuccino, los orígenes de una gran bebida

Aunque el café cappuccino se popularizó y perfeccionó en Italia algunos historiadores fijan su origen en Viena y su nombre se liga con el color marrón de las túnicas y las capuchas de los monjes capuchinos. En italiano la palabra significa capucha.

Los vieneses ya le agregaban al café leche y azúcar y tenían algunas versiones a las que se adicionaban diferentes tipos de especias.

Si bien esa tradición de agregarle leche al café data del siglo 18, como un agregado de los europeos para suavizar y endulzar el fuerte sabor de la preparación del café árabe, el cappuccino tal como hoy lo conocemos se perfeccionó a principios del siglo 20 con la invención de la máquina de espresso y con ella la lanceta de vapor para espumar y texturizar la leche.

La leche le agrega al café proteínas, grasa y lactosa. Ésta última, con el calor y si no se calienta de más, incrementa su dulzor, dándole ese toque balanceado a la bebida final. Por eso un cappuccino bien preparado no necesita azúcar adicional.

Prácticamente todos los expertos y los mejores baristas coinciden en que, para llamarla cappuccino,  la bebida en taza debe tener un equilibrio de tercios en su composición: un tercio de espresso, un tercio de leche y un tercio de espuma.

Ya hablaremos en su momento del latte y del flatwhite, que si bien son bebidas de espresso con leche y espuma, sus proporciones cambian y con ello su sabor, intensidad y experiencia.

Sería hasta después de la segunda guerra mundial cuando la popularidad del cappuccino empezó a invadir el mundo. Primero en toda Europa y luego por América del Sur y Australia. En Estados Unidos tardó en llegar y sería hasta alrededor de 1980 cuando llegó para quedarse. En Asia está iniciando su despegue.

En sus orígenes se consumía fundamentalmente como una bebida para el desayuno, pero en los últimos años se ha posicionado como un café para todo el día.

Sin duda la profesionalización del oficio del barista y la llegada de la Tercera Ola del Café impulsaron su desarrollo y perfeccionamiento.

Somos afortunados, cada día se agregan más lugares en todo el mundo donde beber un cappuccino es una maravillosa experiencia.

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